Mientras todo apunta a la positividad, y leo libros para tratar de llenarme la cabeza de cosas nuevas (que siempre estuvieron ahí); siento como si mi cuerpo reposara de algún terremoto. Parece que no hay mucho que confesar, subo a las micros, miro a la gente, miro esta ciudad y parece que cada vez hay mas personas. En ese momento desearía observarme a mi mismo, qué parezco?, lusco triste?... nunca lo sabré. Entonces el piloto automático se encarga de mi, habla por mi intentando simular mi originalidad, luego le quito el volante y vuelvo a ser yo. Después de una larga tarde llego a casa, mimetizado con la gente, normal pero algo vacío.
Siempre que se es feliz con algo, el estanque de felicidad crece lentamente, y ya no se llena con la misma cosa que antes, necesitarás más.





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